LA CARRETA PINTADA

Costa Rica fue una colonia pobre y lejana. Por eso, desde siglos atrás hacíamos las ruedas de nuestras carretas con una sola pieza redonda de madera, en vez de utilizar la elegante tecnología de los radios concéntricos de madera o metal. Durante el siglo XIX, nuestras toscas ruedas sacaron de los campos los sacos llenos de granos de café, que con el tiempo traerían prosperidad a todo el país y crearían las condiciones para convertir a la carreta típica en una obra de arte. Esta historia culminó en el año 2005, cuando la UNESCO reconoció a la carreta pintada costarricense como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

CULTURA ENTRE CAFETALES

Como fruto de la prosperidad cafetalera de Costa Rica durante la última década del siglo XIX, se construyó en la ciudad de San José el Teatro Nacional, la mayor joya arquitectónica del país; llena de pinturas realizadas por artistas italianos. La similitud entre la carreta típica y los carromatos sicilianos hace suponer que algunos de estos artistas transmitió su conocimiento a los artesanos, dando inicio a la tradición.

“VIVAN SIEMPRE EL TRABAJO Y LA PAZ…”

Este fragmento del himno nacional de Costa Rica resume el espíritu de una tradición ejemplar: las carretas llevaron el café, producido con el trabajo de nuestros campesinos, y el café le trajo a su gente bienestar, la educación, la paz y la decoración que convirtió a nuestras humildes carretas en invaluables objetos de arte. Por eso decimos que la carreta pintada y el cultivo del café están en el alma del pueblo de Costa Rica.

UNA HISTORIA MUY NUESTRA

Desde que el cultivo de café comenzó a extenderse por las montañas de Costa Rica, hace más de 200 años, se inició también una historia de tradiciones. En el corazón de esas tradiciones está, sin duda, la que une al café con uno de los símbolos más bellos de nuestra cultura nacional: la carreta pintada.

Fuente: ICAFE (Instituto del Café de Costa Rica). www.cafedecostarica.com

 

 

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