El espresso se consume en taza, algún restaurante a la búsqueda de elementos de personalización del local propone el café en taza grande, pero considerando el volumen normal de la bebida en torno a los 20-30 mililitros, tecnicamente resulta correcto consumir la bebida en una taza de capacidad variable entre los 50 y 60 cc.

La forma de la taza influye en la formación de la crema, condiciona el volumen del café y ayuda a mantenerlo caliente.

La taza influye en efecto en cuanto a la apreciación de la crema, incide sobre el olfato, concentrando o dispersando los aromas que se elevan de la superficie de la bebida. Modifica la percepción gustativa a través de la sensación que crea el contacto con los labios y la regulación del flujo de la bebida cuando entra en la cavidad oral.

En cuanto a los materiales, el mejor es seguramente la cerámica, en cuanto a que es capaz de ofrecer una duración notable, una buena térmica y sensación agradable al contacto con los labios.

La geometría ideal se desarrolla de una forma cónica, solamente en la parte interna dejando la externa de forma de campana para favorecer la difusión de la bebida en la boca. Por el contrario, el cristal y el plástico lo enfrían muy rápidamente.

La vajilla forma parte de la imagen de su local, no cabe duda que debe ser bonita y agradable para el cliente, pero no debe olvidar cuál es la verdadera utilidad de la vajilla: REALZAR Y REDONDEAR LA PRESENCIA, EL SABOR Y EL AROMA DE UN ESPRESSO.

La temperatura ideal para servir un café se sitúa alrededor de 76-82º, para que esta temperatura no disminuya es fundamental mantener calientes las tazas.

Como vemos, muchas veces, nos vemos obligados a tomar espressos en recipientes no muy adecuados pero nunca nos olvidemos de disfrutar del entorno o de la compañía que hace que tomarse sea un café sea algo más que un placer gastronómico.

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