El café da para mucho. Muchas leyendas subyugantes, mucha historia y muchas historias apenas conocida. Muchos tópicos repetidos hasta el empalago.

Muchos cafés diferentes, de países diferentes (82 naciones tienen cultivos de café que llegan a comercializarse), de calidades diferentes (desde los más suaves, sútiles, delicados y apetecibles hasta los más indeseables y malolientes que imaginarse pueda).

Efectivamente, el café (o mejor los cafés) da para mucho. Naturalmente también ha dado para muchos libros. Sin pecar de exagerado, – o quizás si, pero poco- les aseguro que sobre el café se han publicado unos 2050 libros.

Los cincuenta, son en extremo interesantes. Con enfoques originales y con conocimiento del tema. Los otros 2000 son todos el mismo. Los mismo cuentos, las mismas cabras locas, el mismo Kaldi, las mismas superficialidades repetidas de 2000 formas mejores y peores según la capacidad del copista.

Así pues, nos encontramos con una insufrible proliferación de libros, opúsculos, folletos y mamotretos que combinan lo mismo de siempre con un apéndice de recetas a menudo irrealizables.

Para su suerte, el libro que le recomendamos es uno que se sumará a la lista de los cincuenta que merecen la pena.

Para empezar es diferente… ¡¡Con lo que cuesta encontrar algo distinto hoy en día! Además es original en forma y fondo. La estructura del Cafecedario permite remitirse directamente al capítulo que más nos interese. Cada letra, corresponde a un término cafetero, a una experiencia o nombre que el autor rememora para ofrecernos una pequeña lección sobre algún aspecto concreto vinculado al universo del café que posibilitará una

cierta ampliación en cultura cafetera (que buena falta hace).

Chema Medrano – Sales Manager de Cafés La Brasileña