La cafeína es un alcaloide blanco, ligeramente amargo, a veces llamado ‘teína’. Es un ingrediente natural en el café y constituye entre el 2 – 3 % del peso de cada grano, o entre 60 y 90 mg de media en cada taza de café.

El café robusta tiene un contenido mucho más alto en cafeína que el arábica. Además de en el café, la cafeína se encuentra en otras 60 plantas, como el té, el cacao o la cola. También en productos derivados de ellas, como el chocolate y los refrescos de cola.

Debido a que la cafeína, al estimular el sistema nervioso central y la circulación cerebral, imparte una sensación de energía y a menudo alivia los dolores de cabeza, es un ingrediente que está presente en muchos productos farmacéuticos, particularmente en aquellos pensados para combatir resfriados y dolores de cabeza. También tiene propiedades diuréticas.

Diversas pruebas han demostrado que la cafeína incrementa la agudeza mental y la capacidad de concentración, pero no es cierto que un café fuerte compense los excesos de consumo de alcohol. El café no puede volver sobria a una persona que está ebria. Lo que hace es despejar, y dado que una bebida que haga dormir, es preferible una que anime, administrar café fuerte para contrarestar el alcohol no es buena idea. Además, los efectos de la resaca parecen agravarse con la complicación añadida de una dosis alta de cafeína.

En general, un exceso de consumo de cafeína provoca palpitaciones, temblor de manos, una sensación de ansiedad y dificultades para conciliar el sueño. El significado de la palabra demasiado, sin embargo, varía entre los consumidores de cafeína. Para algunas personas, una sola taza puede tener efectos negativos, mientras otros pueden permitirse tomar diez tazas al día.

El café es una bebida ácida, en especial en el caso del café arábica, y muchas personas que consideran que el café les perjudica el estómago, le echan la culpa a la cafeína y no a la acidez del café. El café descafeinado no elimina la acidez, por lo que beberlo no es la solución de los problemas para el estómago.

Durante años se han llevado a cabo varios y exhaustivos estudios que trataban de determinar la relación entre el consumo de café y el cáncer o las enfermedades coronarias. pero con resultados negativos, tampoco es cierto que la cafeína aumente la tensión sanguínea.

Si alguien tolera poco la cafeína y está preocupado por su consumo o simplemente quiere saborear un café por la noche sin tener problemas para conciliar el sueño, un café descafeinado, o una mezcla al 50%, constituye una alternativa que es perfectamente aceptable.

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