Es posible que cuando vais a un bar o compráis café en un supermercado no os fijéis en qué variedad de café estáis comprando exactamente. La realidad es que son muchas las diferencias entre las dos grandes variedades de café que existen.

Cuando la gente habla de café, normalmente se refiere al fruto de una de las especies del árbol: COFFEA ARÁBICA. Esta variedad se cultiva en una docena de países entre el trópico del Cáncer y el de Capricornio. Aunque no es la única especie de café, ya que han sido identificadas más de 120, pero la que se suele comparar por su cantidad de producción es la COFFEA CANEPHORA, comúnmente conocida como Robusta. En estos momentos el 40% de la producción sería de ROBUSTA y el 60% de ARÁBICA, aunque esto dependerá de la situación de las fluctuaciones que tenga el mercado del café en cada momento, ya que cuando hay un incremento de los precios del café las grandes empresas buscarán alternativas refugiándose en una utilización mayor del café robusta, buscando alternativas más económicas.

Nos vamos a centrar en estas dos especies para ver cuáles son sus principales diferencias. ROBUSTA fue descubierta en el Congo Belga (lo que es ahora Zaire) a finales del siglo XIX. Es capaz de crecer en bajas latitudes, altas temperaturas y, son más resistentes a los desastres, y un factor muy importante es que su coste de producción es mucho más barato. Pero hay un factor fundamental para los amantes del café, es que la mayoría de los cafés robustas no saben bien. Si que a veces se pueden encontrar buenos cafés robustas que solo podrían superar a calidades muy bajas de cafés arábicas.

GRANO

El café robusta tiene aproximadamente el doble de cafeína que el arábica. Lo que normalmente nos vamos a encontrar en un café robusta son sabores a madera, goma quemada, poca acidez, gran cuerpo y densidad en boca, en resumen poco digestivo. Muchos de los cafés italianos utilizan un porcentaje en sus blends y en estos momentos muchas empresas de café en España han ido incorporando porcentajes elevados en sus diferentes cafés.

Cuando se va a una utilización mayor del café robusta podemos inducir a una caída de la demanda y que la gente busque otras alternativas de consumo: infusiones, chocolates, zumos naturales… con sabores más agradables y ligados a un mayor bienestar.

El café arábica tiene como máximo un 1,7% de cafeína, son muy perfumados, dulces, ligeramente ácidos y con matices de sabor, con una crema de color avellana que tiende al rojizo.

Comprende un gran número de variedades y depende además de su lugar de cultivo, suelos, altitudes, climas…

En CAFÉS LA BRASILEÑA, las compras de cafés arábicas suponen un 90% y el 10% restantes son de cafés robustas, de calidades y perfiles que muchas veces superan a los cafés arábicas disponibles en el mercado.